Nuestras oportunidades entre Davos y Delhi

Por Pablo Bereciartua

Delhi, India.

India es un país en fascinante evolución, al mismo tiempo opuesto y complementario de la Argentina. Sobre similares dimensiones territoriales a nuestro país, la India es un territorio densamente poblado por más de mil millones de personas y una dotación limitada de recursos naturales.

Calificada como “la democracia más grande del mundo”, este país se muestra al visitante atento como un país en constante aprendizaje, y que enfrentando mayúsculos desafíos sociales y económicos, ha logrado significativos avances económicos e institucionales desde su independencia del poder británico, no hace aún sesenta años. A modo de ejemplo, durante la última década su tasa de crecimiento ha sido estable y superior al seis por ciento anual, mientras que la pobreza se ha visto reducida en más de diez puntos porcentuales.

Es razonable entonces que para muchos, India este destinada a seguir a China en el camino del desarrollo económico. Sin ir más lejos, en 2003 un reporte de Goldman Sachs predijo que para el año 2050 India sería la tercera economía más grande del mundo, luego de China (#1) y de EEUU (#2). Más recientemente, el FMI basado en sus positivas tendencias demográficas, estimó que la India alcanzará dicha posición en un plazo de 20 años. Todavía más optimista aún, el Banco para el Desarrollo de Asia pronostica el alcance de esa meta para el año 2015.

Con una creciente población económicamente activa, y más de diez millones de personas entrando al mercado laboral cada año, estas opiniones favorables podrían simplificarse al hecho indiscutible del tamaño de su mercado. Sin embargo, por detrás de estas aseveraciones aparecen razones de mayor peso, tales como la calidad de su educación y la importancia que se da al desarrollo de la ingeniería, la tecnología y los negocios. Como prueba de estos hechos, basta citar que en los EEUU, los indios representan el 35% de los doctorados y el 36% de los científicos trabajando en la NASA, mientas que el 35% de los nuevos emprendimientos de negocios (start-ups) en el Silicon Valley estan liderados por indios.

Un aporte clave en esta ruta de desarrollo ha sido la inversión extranjera directa (IED), que en 2005 supero los 5.5 billones de u$s y esta liderada por multinacionales particularmente orientadas al desarrollo de industrias de servicios y de alto valor agregado tecnológico, tales como software, biotecnología, electrónica y salud. Este hecho ha permitido una alta exposición de un gran número de profesionales y empresarios a mercados internacionales.

Resulta interesante notar, sin embargo, que a un primer periodo de liderazgo de las empresas multinacionales, le esta siguiendo una etapa de creciente influencia de las instituciones privadas y públicas indias. En paralelo, comienza a notarse en años recientes, un flujo creciente de regreso del capital humano calificado residente en el exterior, muchos de ellos con el fin de realizar inversiones productivas o desarrollar oportunidades de negocios desde la India.

El desarrollo sostenible como oportunidad

A menos de una semana de la cumbre del Foro Económico Mundial de Davos, muchos de los mismos actores, incluyendo representantes de la industria privada, organismos internacionales, y gobiernos, se congregaron en la sexta Cumbre Mundial para el Desarrollo Sostenible de Delhi, cuyo propósito es repensar las claves que determinan las posibilidades del desarrollo sostenible global.

La cumbre de Davos concluyó con una afirmación sobre la importancia de vincular el desarrollo económico con la sostenibilidad ambiental y, en particular, con el reconocimiento del liderazgo emergente de China e India y su importancia para los próximos años. Por su parte, la cumbre de Delhi se concentró en marcar el retraso del compromiso mundial para cumplir con las Metas del Milenio para el 2015 cuestión que cumplió en enfatizar Jeffrey Sachs, cabe mencionar que para ello se estima necesario duplicar las tasas de inversión efectivamente realizadas hasta el presente, y en proponer alternativas para disminuir la pobreza global propiciando el desarrollo económico sostenible.

El balance de ambas cumbres, pone de relieve la clave para comprender el desafío que lideran China e India, y quizás la principal oportunidad de crecimiento de que dispondremos en las próximas décadas. Se trata de lograr la incorporación de una parte significativa de los cuatro billones de habitantes pobres de nuestro planeta, a los mercados globales.

Este paradigma, parece mostrar el desarrollo de dos corrientes complementarias de oportunidades. Por un lado, el avance de las clases medias de los países relegados permitirá incrementar sus ventajas competitivas al disponer de poblaciones cada vez más calificadas y mejor provistas de infraestructura. Esta corriente Sur-Norte, se traducirá en un flujo creciente de comercio de bienes con mayor valor agregado desde los países periféricos hacia los actuales centros de demanda en América del Norte y Europa.

Al mismo tiempo, se abrirán nuevos y masivos mercados conformados por esas mismas clases medias emergentes en Asia, que demandarán no sólo alimentos, sino también bienes y servicios asociados a su mejor calidad de vida. El profesor indio C. K. Prahalad, autor del libro La riqueza en la base de la pirámide (Editorial Norma) , fue quién puso en claro el potencial de esta enorme oportunidad en la cumbre de Delhi.

Una forma posible de integración internacional

Así, la cumbre de Delhi pone la atención no sólo en oportunidades Sur-Norte, sino también en oportunidades de integración internacional Sur-Sur, esto es entre países en vías de desarrollo con diferentes y complementarias ventajas competitivas.

En este marco, la Argentina tiene importantes posibilidades de integrarse a grandes mercados como la India, y en favorables términos de intercambios comercial. Entre las áreas que podrían citarse están biotecnología, agroindustria, alimentos, energías no tradicionales, máquinas y bienes de capital, o gestión de los recursos naturales.

Para aprovechar esa oportunidad, dos áreas deben ser objeto de nuestra mayor dedicación, esfuerzo y colaboración público-privada: una agenda para mejorar la educación y el desarrollo en ingeniería y tecnología, y el desarrollo de una infraestructura institucional de apoyo que permita desarrollar negocios con dichos nuevos mercados.

La India esta enfrentando sus colosales desafíos con realismo y visión estratégica. Seguramente por su milenaria historia, y quizás también por la magnitud de los desafíos sociales que enfrenta, debemos reconocer a la India el mérito de mirar al futuro sin recurrir a autoengaños y superando el cortoplacismo de la política con minúscula.

En un mundo que continuará cambiando rápidamente, resulta indispensable entender cuáles son los paradigmas que definen las nuevas oportunidades y prepararse para enfrentarlas con inteligencia. En esa sabiduría también irán nuestras oportunidades.

 

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