"Vermeer y la Escuela de Delft" en el Metropolitan Museum of New York
Entre el 8 de marzo y el 27 de mayo de 2001 se llevará a cabo una importante muestra de pintura sobre Vermeer y los maestros de la pintura de Delft en el Metropolitan Museum of New York. A continuación una breve biografía de Johannes Vermeer.

Nacido en 1633, Vermeer nunca salió de su Delft natal, una ciudad industriosa, famosa por sus cervecerías, sus atelieres de tapices, fábricas de municiones y su porcelana blanca y azul. Vermeer vivió pocos años -cuarenta y tres tan sólo: desde octubre de 1632 hasta diciembre de 1675-, fue un perfeccionista que pintó apenas treinta y cinco cuadros. El y su esposa, Catharina Bolnes, tuvieron una familia típicamente holandesa, numerosa, con diez hijos vivos de quince, para cuya manutención el pintor se vio obligado a comerciar en arte con el fin de suplementar sus ingresos. A diferencia de su contemporáneo Rembrandt, un astro del arte conocido en todos los Países Bajos y que tenía muchos asistentes para cumplir con los encargos de retratos que le hacía la elite holandesa, Vermeer nunca fue conocido fuera de Delft.

Alrededor del siglo XXVII, Delft, ya era una ciudad venerable con un largo y distinguido pasado. Los muros y las puertas medievales de la ciudad natal de Vermeer, visibles en su remarcable View of Delft, controlaba el tráfico en tierra y agua y proveía de defensa por más de tres siglos. Fue por estas fortificaciones que Willem de Zwijger (William el Silencioso), Príncipe de Orange, eligió a Delft como residencia durante la revuelta Holandesa en contra del control de España.

En tiempos de Vermeer, Delft era una ciudad de veinticinco mil habitantes. Ahora tiene ochenta mil, pero al parecer se mantiene intacta: cuando un Viejo edificio sucumbe, es sustituido por jardines. Los condominios modernos se construyen fuera de las murallas, en el paisaje de lagunas, canales y molinos que separa la Antigua Delft de La Haya. A fines del siglo XVII, la travesía de una ciudad a otra -situadas a sólo cinco kilómetros de distancia- se hacía en barcazas que tardaban una hora.

Vermeer ha sido descripto, tradicionalmente, como el artista que llevó el realismo a su punto más alto. Como se sabe, estaba interesado en la óptica y experimentó con la cámara oscura. Aun así, tenía una imaginación idealizada, puesto que la vida real nunca tuvo al aspecto de una de sus escenas domésticas. Las mujeres verdaderas no son tan serenas como las que el pintó, ni las habitaciones tan tranquilas ni tan impecables.

En realidad, Vermeer es el pintor que honró la soberanía de las mujeres al darles un espacio propio -es decir, un espacio pictórico-. Sus pinturas son bellas porque nos ofrecen la vida a través de sus ojos, unos ojos que sentían infinito placer al ver una habitación en la que una mujer miraba silenciosamente a través de una ventana.

En una carta de 1921, Proust escribió que la "Vista de Delft" pintada por Johannes Vermeer era el cuadro más bello que había visto en su vida.

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